18 de junio de 2006

No existe mañana sin ayer...


No existe mañana ni ayer, el hoy es efímero e insustancial. El tiempo es relegado a una vaga metáfora de una mente humana.
El ayer fue y el mañana pronto será, el hoy se balancea en su columpio mecido por el viento del cambio; ya que nada es, nada fue y nada será.

Sólo quedan retazos de recuerdos, jirones de esperanzas de lo que es. Ese tiempo, atado a lo material, se evapora en la nada que se pierde en aquello que no conocemos. Desaparece para olvidarse que lo futuro ya es pasado, que lo que seremos ya fuimos.

No hay principio ni fin, no hay pero existe. Todo es relativo, nada es tangible, nada fue, nada es ni será. Algo corre, algo que se nos escapa entre los dedos, continua su avance más allá del espacio y del tiempo. Su principio es su fin, su fin no es más que parte del principio.

Sin embargo, no hay nada, no hubo nada y no habrá nada, sólo quedará aquello que nosotros queramos que quede suspendido inerte e insustancial en la bruma de la incertidumbre, en la niebla de la ignorancia. Lo que es, ya es un fue y el será ahora es.

(David Manuel Alcalá Martínez)

2 de junio de 2006

"El árbol de los amigos"

"Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas las vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá y nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad."


(El texto lo encontré por ahí, no ponía autor.. obviamente no es mío, pero creo que a raíz de esto sacaré algo.. quizá lo escuchen algún día...la foto me encantó... besos a puñaos! )